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Fragmento de Un trozo de hueco.
(Un trozo de hueco fue publicada por la editorial Iralka
en diciembre de 1999. En la contraportada de esta obra puede leerse lo
siguiente: "Un trozo de hueco es una rara mezcolanza narrativa en la
que conviven en tensión existencial el diario, la novela, la poesía, la
prosa poética y apuntes de ensayo con instancias
administrativo-burocráticas. Allí donde, en el cerebro del lector, todo se
pacifica y sosiega como ante un inmenso mar calmo, el autor de este libro
quisiera poner un pequeño infatigable erizo. Y que 'ahí' se remueva, y que
clave sus púas en la consciencia. Presentamos una obra inquietante, digna
de amar y digna de odiar." 'Inquietante': he aquí, en efecto, el
calificativo más usado por sus comentaristas (este adjetivo aparece, por
ejemplo, en la nota de "El Correo Vasco", en la mención de
"Escribir y Publicar", en la reseña del periódico
"CNT", en la valoración de la revista "Al Margen",...).
También ha sido subrayada, como señal de la rareza profunda de esta obra,
la variedad arrolladora de sus registros estilísticos. Para no redundar en
lo obvio, vamos a reproducir a continuación uno de sus pasajes menos
"turbulentos"...)
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55)
Están de más las palabras.
Hablamos para administrar el engaño. Lo que en último término ha de contar,
acaecerá en silencio. Por favor, no me descubras tu pasado. No me confíes
tus secretos. Guarda para otros la descripción de tus proyectos. No me
interesan tus opiniones. ¿De qué nos servirá saber lo que pensamos de cada
cosa? Dejemos que nuestras ideas nos torturen a solas, y callemos para que
lo físico concierte una tregua con la Razón.
No toleraré que el lenguaje me
detenga. No consientas que te paralice de nuevo la vorágine de la
comunicación. Prefiero el calor del silencio a la mentira de la
introspección... No te castigues la vista intentando sorprender un pedazo
de verdad bajo el estruendo de mis máscaras. Apaga la luz y borra mi rostro
de tu memoria. No podrás desnudarte, por mucho que te empeñes. Confórmate
con esconder bajo las sábanas la perversidad de ese último disfraz que se
confunde con tu desnudez, y deja que te acaricie por debajo de la piel
hasta que resplandezca por fin la sinceridad absoluta del deseo. Las cosas
se nos escapan demasiado pronto porque las enredamos en la fatalidad del
discurso. Lo verdaderamente serio se juega más allá del punto ante el que
se rinden las palabras. No es posible aclarar lo que anida en el corazón de
la medianoche -perece cada amanecer ante los primeros rayos del sol
inquisidor.
No me preguntes qué siento por
ti. Podemos prescindir de toda excusa, de todo motivo, de toda prueba. No
me distraigas con la retórica del amor. Yo tampoco te abrumaré con el
discurso de la guerra. Entramos en un tiempo en el que nuestros cuerpos se
buscan para anudarse. Eso es todo.
(...)
(Un trozo de hueco, Iralka Editorial, colección 'Rara Avis',
San Sebastián, 1999. Esta obra puede adquirirse en la librerías; y también
cabe obtenerla del autor o de la propia editorial. Estas son sus señas: c/
Ametsagaña, 21, local 10, 20012-Donostia. E-mail: iralka@euskalnet.net. Tfno.:
943323014)
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