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Cuadro de Alfonso
Santa-Olalla Lozano
Fragmento de “Esplendor y miseria de la metáfora (A propósito de
Las palabras del dominio, de Manuel Muner)”.
Hay, no cabe duda, 'imágenes' que se han sublevado contra la sombría
organización de nuestro mundo, 'metáforas' que han querido desmitificar y
combatir. Recuerdo una, muy afilada, de Kropotkin: "El derecho al
trabajo es, a lo sumo, derecho a un presidio industrial". Y también
ésta, bienintencionada aunque equívoca: "La religión es el opio del pueblo".
Injusta metáfora, la de Marx. Injusta con el opio. En verdad, como sostuve
en El irresponsable con intención polémica, "al Pueblo se le
prohibió siempre el opio para evitar que abominara de la Religión bajo
todas sus formas". Y hay una metáfora terrible, que casi da miedo
evocar hoy, en las vísperas de otra demencial 'caza de brujas'
antiterrorista: "La violencia es la partera de toda vieja sociedad que
anda grávida de una nueva"... Pero, cada día, en los 'media', en la
prensa, en la publicística del poder, la metáfora se aplica también al
trabajo contrario: al trabajo de represión, de incitación al consumo lo
mismo que a la obediencia ("el consumo es obediencia", matizaría
Baudrillard), a las labores de mixtificación, a la empresa de 'reforma
psicológica y moral' de las poblaciones...
("Esplendor y miseria de la metáfora. A propósito de Las
palabras del dominio, de Manuel Muner", Bicel, boletín
interno del Centro de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, n.º 11, pp. 31-33,
Abril de 2001, Madrid. Para obtener este número de Bicel, contáctese
con la Fundación Anselmo Lorenzo -Paseo Alberto Palacios, 2. Madrid-28021.)
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